« Home | Marcelo Benedetto » | Italpark, "el disney local" » | El Palacio de la fotografía » | Norberto Verea, una mirada crítica sobre el fútbol... » | Jorge Tedesco, sobreviviente de Malvinas » | Falun Gong y el PC Chino. Enemigos Intimos » | Callejeros ¿El show debe continuar? » | Número CINCO - marzo 2006 » | Marcelo Piñeyro » | Rocambole »

Fernando Blanco, líder de los Super Ratones


Por Gabriel Pérez

Lado A: 1 Acción, 2 Bajo el reflector, 3 Carne Picada, 4 Yo sigo, 5 De pie. Lado B: 1 Otro día en la vida, 2 Pararme solo, 3 El peso del mundo es amor, 4 Enganchados: Aire para respirar / Reciclable / Zapping Club.

1 ACCIÓN
“Esa música ya pasó de moda”, solía escuchar Fernando Blanco a menudo. Esa música eran Los Beatles. Y fue un tema de los fabulosos cuatro, Help, el que lo sacudió por dentro. No importó que esa melodía saliera del televisor porque un tal Mark Chapman no se había conformado con tener sólo un autógrafo de su ídolo. Está en Mar del Plata y quiere ser músico. La necesidad es urgente. Para peor, al año siguiente Queen tocaría en el estadio mundialista de esa ciudad, convirtiendo al fuego en infierno.
En 1983 debuta con su grupo Madera Noruega, en honor al clásico que forma parte de Rubber Soul (Alma de goma diría Blanco, que pertenece a la generación que escuchaba los vinilos que venían traducidos). Dos años después conoce a José Luis Properzi, alias Person, quien con el sueldo de heladero se había comprado una batería usada. A ellos se les suma en guitarra un compañero de escuela de Blanco, Oscar Granieri. Luego de algunos recitales en Miramar y Balcarce, en 1987 debutan en Buenos Aires, en un homenaje a Elvis Presley. Al año siguiente el cuadro es completado por el guitarrista Mario Barassi, quien recién había vuelto de Illinois, Estados Unidos, lugar en donde vivió desde los cuatro años. Ya estaban las voces para formar esas armonías características, sólo quedaba pegarla en Capital.

2 BAJO EL REFLECTOR
Marcelo Tinelli presenta a los gritos a la banda de Mar del Plata que, envuelta en jeans y remeras rayadas, tocará Barbara Ann, el hit del verano 91. El conductor, vestido con una camisa Charro grasa, bordada con una rosa más grasa aún, ríe para las cámaras, hace monerías. Los chicos sacuden las cabezas, están felices, cumplen su sueño beatle. El público baila -mientras agita carteles verdes del tipo Córdoba presente- el estribillo que cala hondo con ese “ba-ba-ba Barbara Ann”, ignora que la onda playera fue impuesta por los Beach Boys hace casi tres décadas, y que ahora es un invento de esos cuatro adolescentes para sobrevivir en Capital. Acto seguido arranca ¿Puede tu perro bailar a go-go?, y ¡qué lindo!, el baterista puede cantar y pegarle duro a los parches a la vez. Ritmo de la noche, giras, chicas, fama, y otra vez Ritmo de la noche, giras, chicas, fama. Así durante meses. Luego, el olvido.
A Blanco, 15 años después, recordar esa etapa le deja puntos suspensivos en la cabeza. “Los demás estaban más distraídos. Yo era el que estaba más disconforme, me parecía que no íbamos por el camino correcto. Notaba que mucha gente pensaba que éramos un grupo-producto, que se estaba negando una realidad: que estuvimos tocando más de cinco años antes de salir en televisión, que teníamos una identidad, no éramos un invento de alguien que dijo ‘vamos a sacar una banda a lo Beach Boys’. Pero asumo la culpa: me dejé vender de una forma que no era la indicada. Y me daba bronca, porque yo escuchaba a Serú Girán, Manal, Almendra, Sui Generis, La Biblia de Vox Dei. Los nuestro era una especie de retro rock, ¿cuantos años antes?.”

3 CARNE PICADA
De tanto leer libros sobre Los Beatles, a Fernando Blanco se le había pegado la fantasía de construir una carrera similar a la de los flequilludos: editar un disco cada seis meses, a lo sumo un año, tener una compañía discográfica dispuesta a difundir las canciones en todas las radios, absoluto control artístico. Pero el éxito repentino hizo que Barca Records se creyera el padre de la criatura. Y en medio de esa disputa conyugal se grabó Segundo tiempo, el sucesor de Rock de la playa. A partir de ahí, los Super Ratones entrarían en una caída shakespeareana que duraría siete años. “Me produce sensaciones encontradas ese disco. Me caen simpáticas la juventud y fuerza que teníamos, pero estábamos en el medio de las giras y teníamos horarios de grabación horribles, de 9 a 14, y el ambiente se fue tornado medio Let it be. Nos turnábamos para dormir, en el primer tema tengo voz de resfriado. Algunos cortes no los pudimos mezclar nosotros y en la segunda canción queda todo un espacio en blanco porque el que lo mezcló se olvidó de poner unas palmas.”

4 YO SIGO
“Queremos que sean inteligentes y que corran un riesgo artístico”, fue el mensaje que bajó desde la oficina de la EMI. Después de tres discos huérfanos (ver Super Ratones…), tenían otra oportunidad. Nuevo contrato, nuevo mánager, nuevo estudio, nuevo productor. Resultado: uno de los mejores discos de los noventas, Autopistas y túneles. “Hubo un quiebre. Nos vinimos a vivir a Capital, empezamos a trabajar con Juanchi Baleirón, el guitarrista de Los Pericos, y dimos con la EMI. Qué paradoja, ¿no? Muchas bandas hablan pestes de las multinacionales y con nosotros fue al revés: la EMi nos bancó un disco con un cambio absoluto, y una compañía nacional nos ponía por delante a Vilma Palma.”
De este cedé sobresalen Aguafuertes, un homenaje a Roberto Arlt con un pasaje bien piazzolero, Paula, que hace recordar al mejor Paul McCartney, y Solo (el gran derroche) o cómo sonaría Michelle interpretada por Queen.

5 DE PIE
El buen recibimiento que tuvo Autopistas y túneles desbordó las expectativas de los Super Ratones. “Hubo un especie de sequía”, reconoce Blanco. Para un grupo que suele componer entre 40 y 50 temas antes de entrar al estudio, fue demasiado. “Recién en marzo de 1999 pudimos hacer algunos demos, sin ningún plan previo, evitando las presiones. Primero salió Como un fantasma y después terminamos con 60 canciones nuevas.” La selección final de las 13 que forman el álbum se discutieron con Baleirón, a esta altura el quinto super ratón. “Su principal labor es lograr que Person afine la batería (risas). Trabaja mucho en lo musical y a su vez tiene que manejar la parte psicológica de una banda con distintos compositores y cantantes. Es la persona indicada. Con el próximo van a ser cuatro discos que grabamos juntos. A él le encanta, porque cubre un espectro musical que a veces no puede hacer con Los Pericos.”
Cómo estamos hoy fue el gran hit de Mancha Registrada: sonó en un comercial y fue la cortina de Detrás de las noticias, el programa de Jorge Lanata. Pero la mejor es, sin dudas, Decime qué te hicieron, que tiene una sección de gaitas y cuyo video fue protagonizado por Fernando Peña. El álbum se editó en los países limítrofes, Estados Unidos, Puerto Rico, Colombia, México, Venezuela y España. En este último país pudieron girar por primera vez. También fueron nominados para los Grammys Latinos, que fueron enterrados por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. “Lo de los Grammys nos sorprendió, porque esos premios se manejan por el lobby que hacen las discográficas. Se ve que a alguien le gustó en serio el disco. Después se vino todo abajo por lo de las torres, pero al menos nos permitió hacer una gira por Estados Unidos.”

LADO B

1 OTRO DÍA EN LA VIDA
Tres años y tres giras por España, Estados Unidos y Puerto Rico después, llegó Urgente, octavo cedé del grupo. “El sonido de este estudio es muy directo, las tomas fueron más duras. Está grabado en un mes, suena bien garajero.” Sospechado de subirse a la ola de retro-rock que impusieron por esos días The Strokes y The Vines, Blanco se defiende: “Siempre tuvimos un costado clásico. Puedo escuchar cosas nuevas, pero siempre vuelvo a Los Beatles, a Los Hollies, aunque también me gusta Ok computer. Lo de retro-rock se puede llegar a decir porque tenemos las mismas influencias, pero nada más”.

2 PARARME SOLO
Los Super Agentes eran la válvula de escape para que los Super Ratones pudieran recrear en vivo todo el rock clásico inglés de los sesentas –el verdadero brit pop- que escuchan desde los lejanos días en MDQ. Eran fechas no anunciadas, generalmente en bolichitos de la Capital, en donde se presentaban bajo ese seudónimo. “Pero una de las víctimas de Cromañón fueron los Super Agentes”, dice con un dejo de ironía Blanco. Es que muchas de esas cuevas tuvieron que cerrar luego de la fiebre reglamentaria pos diciembre de 2004. El dolor fue doble, porque no sólo disfrutaban esos recitales, sino porque también era una entrada de dinero genuina para una banda que jamás venderá la cantidad de discos que Callejeros, Jóvenes Pordioseros o La 25.
Hoy Blanco se toma revancha de esa situación –ya sin los Super Ratones- con Nube 9, la banda con la que hace shows temáticos en los cuales, por ejemplo, toca entero el triple de George Harrison, All things must pass, o Abbey Road. Nube 9, además, fue la banda de apoyo con la que el bajista grabó su primer disco solista, Blanco Móvil. “Lo grabé en dos semana: dos días registramos las bases en Circo Beat, el estudio de Fito Páez, y en el de Los Pericos metimos teclados, voces y cuerdas. Lo mezclé en Ave Sexua, el pequeño estudio de Emmanuel Horvilleur. Preferí dejar los errores, que sea directo, bien al frente. Quise que fuera un disco de actitud. Me inspiraron Run, de Paul McCartney e Imagine, que son discos bastantes caseros en su grabación.”

3 EL PESO DEL MUNDO ES AMOR
Los Super Ratones son una banda sin fans: difícilmente llenen el ex Estadio Obras o encabecen alguna fecha de los festivales de rock. Sin embargo, gozan del respeto de sus pares: Los Auténticos Decadentes, Litto Nebbia, Leo García, Villanos, Miguel Cantilo, Palo Pandolfo e Iván Noble, entre tantos, los invitaron para realzar los estribillos. “Nosotros decimos que ya existe el efecto superratoneizer, porque son muchos los que nos llaman para que les metamos las voces”, bromea Blanco.
Durante abril entrarían a grabar el noveno disco. Con Baleirón otra vez detrás de las perillas, Blanco anticipa que el sonido será “directo pero con más elaboración: los demos piden más armonías vocales”.
Si la movida beatle fuese tan masiva como la cultura estón, otro sería el lugar que ocuparían los Super Ratones en el rock nacional. Tal vez serían endiosados como otras bandas que hacen lo mismo que ellos: recrear –con estilo y dándole una impronta porteña- canciones perfectas, ancladas en la memoria de generaciones, hecha por tipos que hoy pasan los 60 años. Let it be, o Let it bleed, esa será la cuestión, entonces.