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Jorge Tedesco, sobreviviente de Malvinas


Por Lucía Turco

A 24 años de la Guerra de Malvinas, donde murieron cientos de argentinos en meses de combate y se perdió la soberanía sobre las islas, el ex combatiente intenta transmitir su experiencia y habla de la relación entre un proceso de ‘desmalvinización’ y la transformación de la sociedad actual.

Imaginando que se pudiera, de todas formas no haría falta viajar en el tiempo para encontrarse cara a cara con un héroe nacional. Tal vez los únicos héroes contemporáneos que tenga la Argentina promedien los 45 años y conozcan las Islas Malvinas. Y en realidad no importan las caras, pero sí las historias que ninguna foto puede contar, y un sentimiento muy profundo, inenarrable, que sólo conocen quienes han puesto el cuerpo en la historia.
Jorge Tedesco entró a la colimba a los 19 años. Luego de la preparación común a todos los conscriptos decidió hacer un curso de sanidad con una intención clara: obtener el puntaje que le permitiera elegir su destino y poder pasar tranquilo lo que le quedaba de servicio en el Hospital Naval, a cinco cuadras de la casa de su madre, en Caballito. “Era la única forma que tenía de estar cerca de mi casa”, dice. “Todos nos queríamos ir lo antes posible, porque era la colimba, pero no resultó ser como decía la frase de la época La colimba no es la guerra, no fue nuestro caso.”

DOS DESTINOS
Corría 1982, Tedesco desempeñaba funciones de guardia médica en el Naval y estaba a dos meses de obtener la baja cuando un día se entera que habían recuperado las islas. Tenía 20 años. Una mañana, cerca del 8 de abril, le dan el pase a Malvinas. Allí lo destinan a un comando de infantería de marina y después pasa a integrar una unidad de comandos anfibios. Esta última era una función sanitaria desplazada, con lo cual se vio obligado a portar y manejar armas para defenderse, además del manejo de los instrumentos de enfermería con los que salvó a muchos de sus “hermanos”, como llama a sus compañeros.
“Yo trataba de pasar la colimba lo más liviana posible. No sólo no me interesaban las armas, no me interesaba la vida militar.” Antes de entrar al servicio militar, Tedesco estudiaba música, pero al volver de la guerra, luego de estar internado un tiempo y que le dieran la baja, descubrió que, entre otras cosas, había perdido la capacidad de mantener los compases musicales.

PEÓN DE AJEDREZ
“En mi unidad éramos 37 y quedamos vivos 14, yo tengo hermanos muertos en Malvinas. Y esto se entiende sólo luego de estar 24 horas bajo bombardeo. Cae una bomba a 200 metros tuyo y mata a un compañero y no te mata a vos, la guerra es esto: no estar en el momento equivocado en el lugar equivocado.” Es claro que la experiencia es imposible de transmitir. En el intento de convertir algo de ella en palabras, él la compara con un golpe emocional muy profundo, como un divorcio o la muerte de un familiar, “pero en el sentido de país, la patria en el lugar de tu mamá, tu hermana, tu novia”, explica.
Para Tedesco, en aquel momento “realmente había conciencia de la soberanía de las islas a nivel ciudadano”. Recuerda que en la escuela se estudiaba toda la historia de las Malvinas y su usurpación, que era algo que no se discutía, “estaban y están usurpadas”, aclara y refresca algunos datos: “Están a 660 kilómetros de la costa argentina, la misma distancia que hay de Buenos Aires a Córdoba. Cómo pueden ser de Inglaterra estando a 22 mil kilómetros transoceánicos”.
Tedesco asegura que volvería a ir a la guerra por las Islas Malvinas. “Tengo deudas que saldar, conmigo, y con mis compañeros. El 98,9 por ciento de los ex combatientes volverían. Yo lo haría, pero negociando mayor organización. Porque una cosa es la causa y la gesta Malvinas, y otra cosa es cómo se negoció. Una cosa es hablar de la guerra y otra cosa es estar en la guerra y ser un peón de ajedrez.”

CON GLORIA MORIR
Este ex combatiente, cuya voz representa a la de todos los héroes contemporáneos de esa guerra que tiene la Argentina, habla de un proceso de “desmalvinización” que responde directamente a la pérdida de muchos valores en la sociedad actual. “Los argentinos hoy son argentinos por accidente, porque nacieron en Argentina. No hay conciencia de lo que es el país.” Y en esto último tal vez se encuentren las causas del abandono y la falta de reconocimiento de los que son víctimas los ex combatientes. Es cierto que en las escuelas se celebran los próceres de siglos pasados pero no se habla de héroes contemporáneos.
Hoy él no canta, grita el himno. “Lo canto visceral, entiendo cada frase – dice –, juremos con gloria morir fue lo que hicieron mis compañeros, murieron con gloria, se sacrificaron por una convicción. Todos los que volvimos de Malvinas somos patriotas genuinos.”
Actualmente los ex combatientes tienen el proyecto de conseguir un espacio dentro del Cementerio de la Chacarita para los conscriptos de la Capital. “A 24 años, quienes combatieron no tienen donde caerse muertos”, explica uno de ellos, el mismo que prefería manejar el bisturí en lugar de las armas con tal de estar cerca de su casa, el mismo que estudiaba música y acabó por perder el manejo de los compases, el mismo que no acepta ser fotografiado, pero se esfuerza por convertir en palabras el sentimiento y la experiencia de los mayores héroes contemporáneos de la Argentina, aunque sepa que es imposible, tan imposible como viajar en el tiempo. Pero ninguna de las dos cosas hace falta, al menos, para comprender.

el único hermano q tenés está vivo

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