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Número CUATRO - febrero 2006


















La comedia es un drama

El verano se compone de cuatro cosas fundamentales: el calor, su consecuente escasa ropa, una publicidad de Quilmes más larga que el programa que estás viendo y, claro, las inefables obras de teatro estivales acá, allá y en todas partes. Estás piezas a su vez se caracterizan por algunas variables que se cumplen a rajatabla: mujeres voluptuosas, personajes de segunda línea de la televisión vernácula (Emiliano Rella, José María Listorti, Nicolás Scarpino), nombres pletóricos de alegría y sutileza (Mi tío es un travieso, Más pinas que las gallutas, El champán las pone mimosas), y -lo más trascendental, lo que nadie puede explicar- figuras cómicas que triunfan en el teatro y jamás han tenido un suceso televisivo. Los nombres de estos talentosos humoristas que en verano (y ahora no tanto, la siguen en capital) llenan teatros, salas y salitas son muchos: desde los capos Nito Artaza y Miguel Ángel Cherutti hasta los más humildes Negro Álvarez, Beto César, José Luis Gioia, Jorge Corona, ¡Carlos Sánchez!, Juan Acosta, y siguen las firmas. Hasta de Enrique Pinti podría decirse que no tiene lugar en la tele, y lo peor es que sería cierto. Una ciudad que hace de esta situación su meca es Villa Carlos Paz. Quien tuvo la suerte de pasar unos días alguna vez en la serrana ciudad habrá visto leyendas como “Éxito en Florianópolis, ahora en Córdoba”, efímeramente, porque al segundo la tapan con un “Localidades agotadas”, que no se puede entender, porque es un mago, ¡Es un puto mago! Y aunque la televisión tampoco da mucho la realidad muchas veces supera su ficción. Quien estuvo enamorado puede llegar a creerse las desventuras de la Oreiro y el bueno de Facundo, con los astutos ladrones del banco Río se llega a advertir que no eran tan titánicos los asaltos del unitario Botines. ¿Pero alguien en su sano juicio puede explicar por qué en el hall de un edificio hi-tech hay una peluquería? ¡No es inverosímil!

Respiramos profundo y le vendemos la 9 milímetros a Lidia Ortiz, que reduce armas para que el grupo Escombros las convierta en arte y no cometamos capocomicidio, en nuestra sección Héroes anónimos. Para descansar de tanto humor barato (pero no gratis) nos vamos a ver Gabriel Schultz, quien nos revela sus máximas de hombre cualquiera y cuenta sobre su ascendente carrera en los medios, en el Bonustrack. No del todo relajados, vamos a ver al cuarteto de guitarras 34 puñaladas y nos deleitamos con sus tangos de urgencia punk bien porteños, mientras disfrutamos un Vermouth. Nos enteramos que el Gobierno de la Ciudad tiene como empleados a beneficiarios de planes sociales, en la Investigación. Y si el Estado no blanquea a sus trabajadores que se le puede exigir a un empresario pyme que, nos explica, sí legaliza a sus empleados tiene que echar a la mitad; por otro lado, un trabajador informa las penurias de no poder gozar de seguridad social. Los ponemos cara a cara, porque es una verdadera Tragedia. Ya nos enojamos de vuelta, necesitamos unas vacaciones, nos calzamos la mochila y vamos al Machu Picchu, pero como somos progres a medias, le pedimos a los porteadores que nos lleven los bártulos: la altura te mata (y la pelota no dobla) pero nos hacemos tiempo para hablar con estos hombres mula y se lo contamos a usted en Bicolor. Volvemos, y vemos a Marcela Pacheco, y la vemos transitar el límite entre revolucionar la manera de conducir un noticiero y el ridículo. Se enorgullece del mote de Chapita, es nuestra, claro, qué sino, Bipolar del mes. Febrero es el mes del carnaval. Encaramos un Ejército de salvación para contarle pasado y presente de las carnestolendas porteñas, mientas los corsos te cortan la calle, como un piquete milenario y aceptado: no llegamos a horario para el show de Leo García, nuestra Entrevista. El tipo que mejor conoce el cancionero popular argentino, fan y star, termina de darle a la criolla y nos dice que se siente Shakira, Britney Spears y Justin Timberlake, todo junto y en ese orden. Como yapa, un poeta sublime, Rodolfo Edwards, en el Recreo literario de Eloísa Cartonera, que nos espeta: “La orden es: / volver a la calle Corrientes / a disfrutar de nuestra última primavera.”

Ya saben, la revista es gratuita y la pueden encontrar en Corrientes, equina Glamur.

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