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A un año de la tragedia de Cromañon


Por Lucía Turco

La familia Blanco tenía dos hijos en el recital: Lautaro falleció y su hermana Mailín organiza un grupo de sobrevivientes. El sueño de él era tocar con su banda las canciones que componía desde los 12 años.

Lautaro era el típico arquero que se tiraba sin importar las consecuencias. Pero hacía un tiempo había cambiado sus días de fútbol por la composición de canciones de rock y la lucha estudiantil en el Normal 5, donde cursaba primer año.
El 30 de diciembre de 2004 a las 9 de la mañana se juntó con sus amigos Javier y Guido en la puerta de Cromañón para poner la bandera que habían estado preparando, porque la edad y la estatura les impedían poder ubicarla sobre la hora del recital. Pero el boliche estaba cerrado, así que volvieron a las 5 de la tarde, la pusieron y después regresaron a la noche.
Para él era una fecha muy especial porque tocaban Ojos Locos y Callejeros juntos, dos de sus bandas preferidas. El día anterior ya habían estado en el ensayo de Ojos Locos y les habían mostrado la bandera.
El recital se venía palpitando hacía días en la casa de los Blanco. Los padres, Mercedes y Pablo, no fueron porque ese fin de semana se iban de vacaciones a Las Toninas y estaban organizando detalles de último momento. Pero solían compartir recitales con sus hijos: Mailín (17), Martín (16), Lautaro (14) y Malena (9). “Si bien no nos gustaba mucho lo de las bengalas porque el humo era insoportable y nos daba mucho miedo que se quemen, el clima de los recitales era tan lindo, los pibes estaban tan bien, qué les podía pasar”, dice Mercedes.
Ese día sólo fueron Mailín y Lautaro. “Ellos tenían muchas cosas en común. Iban a la misma escuela y ambos integraban el centro de estudiantes. Y el rock y los recitales eran un lugar que compartían mucho, allí tenían una relación muy especial”, recuerda Mercedes. Martín también es fanático de Callejeros, pero esta vez había decidido guardar la plata para poder verlos en Villa Gesell.
Una vez adentro, a Mailín le asustó la cantidad de gente que había, y antes de que empiece a tocar Callejeros pensó en decirle a Lautaro y a sus amigos de irse, total a Callejeros ya los habían visto en Excursionistas y los iban a ver en Gesell, pero no dijo nada porque pensó que la iban a sacar corriendo, cuenta ella.
No pasó mucho entre ese pensamiento y la oscuridad total. Los hermanos se mantuvieron de la mano durante el tiempo que pudieron pero después Mailín cuenta que se perdieron. Estaban en la parte de arriba del boliche. Ella entonces decidió sentarse, taparse la cara con una remera y esperar. Algo había visto en un documental de Discovery Channel que le indicó lo que seguro no debía hacer: desesperarse. Se quedó de la mano de dos chicos, hablando, hasta que sintió que no podía hablar más y se desmayó. Después de eso no recuerda nada.
“Lautaro era muy inteligente, pero muy desordenado”. Tenía una letra espantosa que no entendía ni el mismo, cuenta Mercedes y se le pierde la vista. Su hijo tenía “un sentido de la justicia muy fuerte” que hoy la conmueve desde las letras que dejó escritas. “Yo siempre me pregunto qué haría él frente a esto y no me cabe duda de que si estuviera vivo haría lo mismo que la hermana o que nosotros”.
A Mailín alguien la rescató y llegó en la primera ambulancia al Ramos Mejía, donde estuvo internada hasta el 12 de enero. Ahora integra un grupo de sobrevivientes, que se formó en mayo de 2004. Se juntan todas las semanas por la necesidad de estar juntos y hablar cosas que sienten que sólo entre ellos pueden compartir. Si bien tienen sus posiciones tomadas, no se juntan por la lucha de la causa. “Lo que los conmovió mucho es la nena que acusó a Pedro de haber tirado la bengala. A partir de esto, es la primera vez que están pensando en ir a la marcha con algo en concreto, con una posición planteada por ellos”.
Lautaro armaba la mochila el lunes y al final de la semana ya tenía más hojas afuera de la carpeta que adentro. “Era muy impulsivo y pasional”, coinciden sus padres.
Mailín, Javier y Guido quieren volver a un recital de Callejeros que sea el que termine aquel que quedó trunco por la tragedia, y hacerlo en homenaje a los chicos que fallecieron.
En el Grupo de Sobrevivientes, Mailín conoció a Federico y se pusieron de novios. Comparten el haberse salvado, pero también la pérdida de sus hermanos menores: Lautaro y Laura. Ella no sabe quién la rescató, pero nada impide pensar que puede haber sido el mismo Federico, que entró cinco veces a sacar gente desafiando a la propia vida y a la muerte de otros.
Este año Javier y Guido dieron vida a Mirá qué loco, el grupo de rock para el que Lautaro escribía canciones y para el que quería aprender a tocar la guitarra. Sus letras hablan mucho de la injusticia y de cuando la gente se rebela frente a ella.


Una carta para revivir
Entre las cosas de Milena, había cartas de amor. Una, entre tantas, comprobaba lo que algunos sospechaban y otros no sabían: Leandro estaba enamorado de ella y ya se lo había dicho por escrito.
Lali veía que en el último tiempo su hijo se arreglaba más de lo habitual para ir al trabajo, pero no había llegado a conocer el motivo. “Cuando las amigas de Milena me contaron, mi marido y yo nos agarramos de la mano y nos emocionamos de saber que el gordo estaba enamorado y que se había ido con la chica que quería”. Por que el 30 de diciembre ambos murieron en el recital de Callejeros y allí empieza toda esta historia de la carta, que fue para Lali una manera de revivir a su hijo, porque no se trató en este caso de recodar, fue como una noticia que él les daba aunque ya no estaba.
Lali aceptó quedarse con esa carta, pero al final decidió no leerla. Está guardada en la privacidad del dormitorio de Leandro, donde las cosas se conservan igual que como las dejó él el último día: ordenadas y auroleadas por los colores de su pasión: Racing.
“Le me decía: ‘Ma, vos te vas a enterar de que me caso un día antes’, y creo que se dio el gusto de irse con el secreto de que estaba enamorado”.
En el cuarto de Milena, también había otras cartas. Sus amigas las fueron devolviendo a quienes las habían escrito.

Por la memoria de Milena Aramburu, Leandro Schpak, Lautaro Blanco y todos los chicos fallecidos en Cromañón.

Mi nombre es Eduardo Huberman,necesitaría en lo posible hablar con Mercedes Blanco madre de Lautaro,tuve un sueño muy fuerte(la palabra adecuada seria; un contacto con lautaro en el año 2004,al otro dia de ese contacto con lautaro,viajaba yo en el colectivo 15 yendo de av direct y la plata hacia palermo (iba a hacer un retiro espiritual)subió una mujer q nunca habia visto,tenia una morralera y una foto plastificada que decia lautaro blanco,ahí entendí todo,pero no me animé a molestar a Mercedes en su dolor,por favor tengo que hablar con ella.Mi celu es 15 6 539 9609.Dios los bendiga.

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