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Música en Internet


Por Lucía Turco

Mientras se inician demandas judiciales contra quienes bajan música de internet -cosa que hasta hace no mucho parecía imposible- y las discográficas denuncian pérdidas, los músicos que no firman con multinacionales defienden la posibilidad que brinda este acceso para llegar a más gente, y que su música sea escuchada en todo el mundo.


Flopa, cantante argentina

“Bajar música de Internet es la manera de que cualquiera pueda escucharte”

“La prohibición de bajar música nacional de internet es lo que más nos perjudica porque es la manera de que cualquiera en el mundo pueda escuchar tu música y la pueda bajar, mientras que con los discos no tenés llegada, salvo que firmes con una multinacional y te editen en otro países.
La cuestión está también en cómo el músico afronta laboralmente el tema: el hecho de que firme con una compañía y reciba dinero por eso, y cuántos discos menos vende a través de la compañía que, supuestamente, menos le sirve. De todas formas, esto es un tanto ilusorio también, ya que de lo que gana una compañía con un disco, al artista le llega una suma ridícula.
Entonces, en este momento me parece que la posibilidad de bajar música de internet es válida como promoción. Y después hay algo que se va a ir dando con el tiempo. En Europa, en Estados Unidos, donde la gente consume más porque hay otro sistema de consumo, se compran mp3. Hablé con gente de Francia y de San Francisco que me comentó que compran mp3, se los bajan al iPod, y los pagan. Acá en la Argentina estamos un poco lejos de eso. Primero, por la idiosincrasia, es decir, si lo podés tener gratis porqué lo vas a pagar, y después porque realmente la gente no tiene mucha plata.
Igual creo que siempre va a estar el comprador de discos, el tipo al que le gusta la música y quiere tener el disco, abrirlo, leer las letras y tener la tapa. No es lo mismo. Pero eso es algo que se va a ir dando con el tiempo, la gente se va acostumbrando a todo.
No es algo nuevo tampoco. Antes, cuando no había cedés, se escuchaban casetes y el 80 por ciento de los casetes que uno tenía eran grabados. Es decir, cambia el formato, ahora en vez de ser un casete de cinta son datos, es música digital, pero es exactamente lo mismo, no ha cambiado mucho la cosa.
Además, es sabido que no todo el mundo tiene computadora, ni tiene internet para bajarse un programa peer-to-peer y compartir música. Siempre estamos hablando de un segmento que está al alcance de ese consumo y no me parece que sea muy diferente a lo que viene pasando desde años atrás, por lo menos acá en la Argentina.
Pero claro, las compañías están y se tienen que reacomodar, evidentemente no les conviene para nada, pero ahí tendrán que ver ellos de dónde están sacando la tajada en este negocio. Les convendrá tal vez apostar más a los artistas a futuro, cosa que les cuesta bastante hacer porque son muy oportunistas en ese sentido.”


Javier Delupí, ejecutivo de la Asociación Antipiratería

“El público accede a la música sin respetar el trabajo intelectual”

“El efecto es devastador en la Argentina como en todo el mundo porque al estar disponibles gratuitamente todas las producciones musicales, el público accede a ellas sin respetar el trabajo intelectual que han puesto en marcha las compañías discográficas, los artistas, los autores. Por lo tanto, no hay un régimen de incentivos que ayude a que se continúen realizando estas producciones, es decir, que las pérdidas no solamente son económicas, sino que llegan a ser culturales.
Los más perjudicados son los artistas, los autores y las compañías discográficas, que son los titulares del derecho sobre la música desde el punto de vista de la propiedad intelectual. Otro damnificado es el Estado, desde lo económico, porque no cobra los impuestos: el costo de un cedé tiene un 40 por ciento de carga tributaria. En definitiva, la sociedad misma se ve perjudicada en su cultura. Si hoy Cerati saca un disco y ese disco es tan pirateado como lo está siendo, llega un momento en el cual no se puede sacar a flote todo ese trabajo artístico desde su estructura económica. Entonces va a resultar que Cerati no va a hacer el próximo disco, o no se van a producir otros cedés que se producen, generalmente, con las ganancias de un lanzamiento exitoso.
Las actuales tecnologías, si bien no son en sí mismas una amenaza para la industria, sí es un peligro que estén aplicadas a escala comercial. El sistema de intercambio de archivos de música nació directamente de la ilegalidad y hay una generación que creció dentro de esta situación, por lo cual se trata de un fenómeno cultural en el que hay que modificar algunos estándares de accesibilidad. Hay chicos que ya no conciben un cedé comprado porque para ellos la accesibilidad de la música directamente es un archivo de mp3.
Por otro lado, la Argentina, a través de la lucha contra la piratería defiende la música nacional, ya que es la principal afectada por la piratería en el país, que es de alrededor del 60 por ciento. Hay países latinoamericanos en los que la piratería llega al 90 por ciento, pero afecta a los catálogos internacionales porque en esos mercados no se produce música nacional. Mientras que la mitad de los discos que se producen y se venden aquí son de música nacional. La lucha contra la piratería tiene muy en cuenta que no se trata sólo de pérdidas económicas.”

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