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Acupuntura


Por Lucía Turco


Sin necesidad de grandes recursos, la acupuntura busca equilibrar la energía en el cuerpo del hombre para lograr un bienestar integral de la salud, tanto mental, como físico, anímico y espiritual. Su mayor integración a la medicina alopática en la Argentina podría ser uno de los grandes avances de la ciencia.

Para la medicina tradicional china, el cuerpo del hombre es el resultado de la concentración y circulación de energía. De esto hay que partir para hablar de la acupuntura, terapia que es parte de la medicina oriental, y que nace en China en el 580 a.c., momento en el que se tiene el primer registro de su existencia.
“Existen 12 flujos de energía en el cuerpo que se llaman meridianos, es como si fuesen carriles de la Panamericana: cuando el tránsito es normal, fluye y eso es comparable a una persona sana, pero si hay un accidente, se comprometen todos los carriles. Si lográs solucionarlo, el tránsito se va normalizando”, explica An Yoon Hwa, médico acupunturista que atiende en la Argentina. “La medicina oriental consiste en eso: en equilibrar energías para que el cuerpo pueda fluir libremente.”

PULSOS DE DIAGNÓSTICO
“Hay cosas que no se pueden ver ni detectar con los cinco sentidos - dice An – como el concepto de qi, que significa: energía.” Para aproximarse lo más posible a lo que sería una explicación, él habla de la sensación que tiene cuando le coloca la aguja a un paciente: “Ves cómo se te va la energía del cuerpo hacia la otra parte”.
El equilibrio energético se da entre la corriente Yin y la corriente Yang. A la primera pertenece lo interno, la tierra, lo que desciende, lo oscuro, lo que retrocede; a la segunda, lo luminoso, el cielo, lo claro, lo expansivo, lo que sube, lo que brilla. Cuando el Yin y el Yang están en armonía, el qi fluye libre en el cuerpo y el hombre está sano.
El método de diagnóstico es a través del pulso. Con los dedos índice, medio y anular de la mano derecha, el médico agarra la muñeca izquierda del paciente y a partir de los pulsos siente cómo están los meridianos, cuáles están afectados, y entonces sabe dónde aplicar las agujas. “Cuando están bien colocadas, el pulso cambia completamente.”
En la primera visita, antes de hacer el diagnóstico, An siempre mantiene una charla con el paciente y también le hace un examen médico. “Hay algo más allá de lo que es físico que se transmite en los pacientes, y llega un momento en el que te acostumbrás a ver esas cosas. Cuando alguien entra al consultorio ya te das cuenta cómo está por los ojos, y cuando terminás de atenderlo ves cómo le cambia la mirada. Es un conjunto de cosas que no se pueden tomar aisladas.”
Está claro que el lugar del médico es mucho más sensible que en la medicina alopática, que es la que impera en Occidente. No hay nada parecido a registros cuantificables que puedan transmitirse de un médico a otro. El acupunturista tiene una memoria de cada caso que es difícil de entender desde la ciencia moderna.
Para An, “los occidentales que ejercen acupuntura tienen un concepto bastante diferente de su funcionamiento: diagnostican a través de síntomas, pero para poder practicarla correctamente, deben diagnosticar a través del pulso”. Así lo entienden las distintas ramas dentro de la acupuntura que, a grandes rasgos, se dividen en estilo japonés, coreano y chino, y a su vez cada uno de estos tiene sus variantes.

MÁS QUE AGUJAS
En la medicina oriental se cree que la entrada de la enfermedad se produce a partir del mal hábito. Su persistencia lleva a que se desequilibre la energía. “Si ese desequilibrio no es tan grave y el paciente lo corrige, el cuerpo se normaliza; pero si es muy fuerte y no puede recuperarse por sí solo, entonces la acupuntura lo que hace es ayudarlo, como un auto que se queda sin batería y se lo empuja. Pero también se tiene que modificar ese hábito que generó el desequilibrio, porque sino la recuperación es momentánea.” An le da gran importancia al hábito, por lo cual no es partidario de dar muchas sesiones a un mismo paciente y recomienda hacer actividad física, la que cada persona sea capaz de disfrutar. “A veces la gente quiere milagros y yo milagros no hago”, explica.
La energía que circula en el cuerpo del hombre también tiene mucho que ver con el cosmos, es decir, está muy influida por las estaciones climáticas y los espacios naturales. Por ejemplo, en verano es más fuerte la corriente Yang, por lo cual, si un paciente tiene muy alta la Ying, esto se manifiesta de alguna manera y es necesario tratarlo.
Por otro lado, An sostiene que generalmente los pacientes que reciben psicofármacos son “bastante resistentes” a la acupuntura. “Mucha gente está recibiendo hipno-sedantes y yo trato de sacarlos, porque quienes los dejan, mejoran muchísimo.”
En los casos en que es conveniente no aplicar agujas, se puede practicar lo que se conoce bajo el nombre de moxibustión. Consiste en aplicar una moxa: un pequeño tubito que parece de cartón, que se pega con autoadhesivo al cuerpo, y del otro lado se enciende. En sus orígenes era un yuyo o un granito de arroz. Esto se va quemando y a medida que se va acercando al cuerpo transmite más calor. “En un momento te quema y se expande hacia adentro, es como si fuese una puñalada de calor que te penetra.”

COMPLEMENTARIAS
An nació en Corea del Sur y se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires. Lejos de abogar por la supremacía de uno u otro tipo de medicina, cree que ambas se complementan: “Hay cosas en las que te puede guiar o servir la oriental y en otras, la alopática”. Sin embargo, no están muy complementadas en la Argentina. “Muchas veces hay prejuicios de un lado o de otro”, asegura. Mientras que en China y en Corea están totalmente integradas: en un hospital se pueden encontrar ambos servicios.
Reconoce que es muy difícil desarrollar la capacidad para ejercer correctamente la acupuntura. “Yo aprendí de mi maestro, que era un amigo de la familia, no fui a la academia ni hice cursos. Entré como discípulo, fui viendo de a poco y luego me fue enseñando porque él se quería jubilar y estaba buscando alguien que lo reemplazara.”
Claro que “al comienzo, cuando agarrás el pulso no distinguís nada, te parece todo igual, pero después te vas acostumbrando a tomarlo”, explica, y recuerda que su maestro hasta pronosticaba el embarazo a través del pulso, antes de que un Evatest.
“Hay que tener mucha voluntad y concentración en tratar de encontrar esa diferencia, pero cuando hacés ese clic, ahí empieza el verdadero trabajo.”
La acupuntura se fue desarrollando a través de la experiencia: práctica y error. Entre los beneficios que tiene frente a la medicina alopática, puede señalarse la utilización de menos recursos: sólo se necesitan agujas, alcohol y algodón. Por otra parte, “hay estudios que demuestran que los pacientes toleran más el tratamiento de la acupuntura. Tuve pacientes que realizaban quimioterapia y me dijeron que la soportaron mucho mejor con la acupuntura”.

UNA EXPERIENCIA
Al ser tomada como algo invasivo en la Argentina, no se puede ejercer legalmente la acupuntura sin el título de médico. Y An señala que su experiencia le dice que es necesario estudiar medicina, o alguna carrera afín, que brinde las herramientas para saber manejarse en una situación de riesgo. “No es broma, con una aguja mal colocada se puede matar a un paciente”, dice, y recuerda haber pasado por una situación de este tipo con una paciente que había sido abusada y su psiquiatra la había medicado bastante. “La paciente empezó a relajarse y entró en apnea: estaba dejando de respirar.” Ante esto, aplicó sus conocimientos de medicina alopática, hizo las maniobras necesarias y logró recuperarla. “Si en un momento así no tenés los elementos para actuar, te asustás y te quedás paralizado”, explica An.
“Somos como pilas”, concluye, “pero no de las recargables”.

Se debe seguir las recomendaciones de la OMS los medicos 1500 horas los no medicos 2500 horas. Si se cumplen los standares inernacionales la acupuntura no debe asustar a nadie.

Se debe seguir las recomendaciones de la OMS los medicos 1500 horas los no medicos 2500 horas. Si se cumplen los standares inernacionales la acupuntura no debe asustar a nadie.

Se debe seguir las recomendaciones de la OMS los medicos 1500 horas los no medicos 2500 horas. Si se cumplen los standares inernacionales la acupuntura no debe asustar a nadie.

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Se debe seguir las recomendaciones de la OMS los medicos 1500 horas los no medicos 2500 horas. Si se cumplen los standares inernacionales la acupuntura no debe asustar a nadie.

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