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Lisandro Aristimuño


Por Malena Higashi

Días agitados para el cantante sureño que sorprendió hace ya dos años con su primer trabajo, ‘Azules turquesas’; ya está trabajando en su tercer disco, se va de gira –de nuevo- por España y se presenta en La Trastienda. Y aclara que aunque todos lo vean como un tipo frágil y triste, él tiene carácter.


Una mezcla entre cuento de hadas y el sueño del pibe. Lisandro Aristimuño dejó su Viedma natal detrás de un amor. Tenía entonces 22 años y un destino aún incierto. Lo deseaba, pero nunca se imaginó que iba a editar un disco -Azules Turquesas- tan rápido. Era la época de la crisis y Aristimuño llegó de Río Negro para instalarse en una Buenos Aires que ardía en cacerolazos. Empezó a estudiar para ser maestro jardinero y al mismo tiempo repartía Azules Turquesas. “Era ir en bondi a todos lados a que me tiraran el sobre a un rincón. Todos me miraban y me decían: ‘¿Querés editar un disco? Vos estás en... ¡No edita un disco Diego Torres y vos querés sacar un disco!’ Fue cosa de insistir. Igual fue bastante rápido, lo grabé y a los tres meses ya estaba editado”, recuerda.

LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS
Antes de Buenos Aires, antes de los discos, antes de hacerse conocido en el ambiente, Lisandro Aristimuño hacía covers en casinos de toda la Patagonia. La primera vez que se subió a un escenario tenía 13 años. Aprendió tocando canciones de otros, esa fue su escuela. Pero su acercamiento a la música data de mucho antes, cuando era casi bebé y agarraba la guitarra de su papá y, como cuenta, se la llenaba de baba.
Hoy por hoy, la vida diaria del artista consiste en hacer canciones. Aunque aclara que no lo hace con el único propósito de grabar un disco sino por puro placer. Además le sirve como ejercicio para sacarse cosas de encima, una especie de terapia. “Me levanto al mediodía y agarro la viola. Parto de la guitarra y le voy metiendo cosas.” Cosas son los agregados de música electrónica que fusiona a la perfección con música autóctona. “Una vez que voy escuchando las canciones sumo los demás instrumentos y la producción”, explica. Por una cuestión de autosuficiencia, pero también por el hecho de no haber formado una banda, Aristimuño se largó a hacer un disco solo. “Armar una banda es muy difícil, es como encontrar novio”, aclara. La suya es bastante familiera ya que lo acompañan un primo, Carli Aristide, en la guitarra, y su hermana Rocío, en percusión y coros. Detrás de escena hay otros proyectos en familia: “Tengo la idea de grabar un disco con mi hermana, ella tiene muchas ideas y quiero ayudarla un poco con eso, y el guitarrista está haciendo cosas y también quiero ayudarlo. Me gusta no ser yo, yo y yo… poder meterme en otro papel, a veces”.
Escribir, o “poner en palabras una atmósfera” es lo más difícil para él. Quizás hasta graba la melodía en un idioma inteligible, es decir, un canto ligado a la fonética y no a una letra concreta, y después escribe la letra que encaja con esa melodía previa.
Después de sacar dos discos con los que le fue bien -Azules turquesas (2004) y Ese asunto de la ventana (2005)-, ya no siente presiones con el tercer trabajo, que recién se va a grabar en diciembre, y tiene 20 canciones bajo el brazo. “Este proyecto lo empecé a carburar hace un año y medio. Me gusta darle tiempo a las canciones y a los discos”, comenta.

LO BELLO Y LO SIMPLE
Atmósfera es una palabra recurrente en Aristimuño. Dentro de su música ese aspecto es fundamental porque para él no es necesaria una buena letra, simplemente la música puede transmitir un estado de tristeza sin nombrarla. Nadie mejor que un anónimo visitante del blog del cantante para disparar una idea de qué se trata todo: Increíblemente simple, desaforadamente bella… tu música acompaña, reza uno de los mensajes posteados. Hay aquí una trampa: detrás de esa aparente simpleza hay algo más, “mi idea es que en el primer acercamiento la música suene simple, y una vez que pasan los días le empieces a escuchar más cosas”. A él no le cuesta mucho encontrar ese equilibrio porque, según explica, se enamora de las cosas simples y no se complica la vida. “El otro día hablé con mi hermana por teléfono y me dijo que estaba dibujando. Mi hermana tiene 25 años y estaba dibujando… y digo ¡wow! Esas cosas me enamoran, la gente por ahí va mas allá y no se da cuenta.”
En cierto punto él también acude a lo lúdico. Las canciones son para Aristimuño un juego porque con ellas puede jugar a ser todo, incluso cosas no reales: “Hay un tema nuevo que se llama Pluma, y yo soy como una pluma. Me encanta hacer canciones y me parece divertido, además, jugar con eso, con no ser un humano”. Y no sólo con eso. También hay un juego interno con sus discos; él los graba y a partir de la atmósfera que transmiten decide en qué estación del año van a salir. No por nada en Ese asunto de la ventana posa con un paraguas.

LO QUE ES, LO QUE PARECE
Nada de tristeza ni de melancolía. Puro idealismo, una imagen equivocada de Lisandro. La gente que lo sigue piensa que él es así. Quizás por sus letras, o la fragilidad de sus melodías. Sin ir más lejos hace poco una fan, que luego devino en amiga, le dijo a Aristimuño que no podía creer lo que era él como persona, y lo que decía en sus canciones. “Todos imaginan que soy un tipo frágil, triste. Y en realidad soy un tipo muy laburador, muy luchador y tengo mi carácter. Cuando terminan los shows y me pongo a hablar con la gente me dicen: ‘¡No, vos no me podés decir esto!’ Me parece que la gente al escuchar las canciones se imagina algo de mí.” A él lo que le importa es que la gente pase un buen momento, que se vaya flotando de sus recitales.
Con la prensa no hubo una idealización pero sí una especie de adoración. Se habló del “fenómeno Aristimuño”, la Rolling Stone seleccionó Azules turquesas como uno de los 50 mejores discos del 2004, y junto con Inrockuptibles lo nombraron “artista revelación” de ese mismo año. Él no siente presiones, simplemente se alegra del buen momento que está pasando: “Que los discos se estén vendiendo, que se estén escuchando, es el sueño del pibe, lo que yo quería. No me lo imaginaba pero tenía muchas ganas, estuve haciendo mucho tiempo covers y quería hacer algo mío”. Si bien el éxito lo tomó por sorpresa, la única certeza que tenía era que se iba a dedicar a la música.
No tiene horarios ni muchas exigencias de la discográfica -Los años luz-, hace lo que más le gusta y le va bien. Se lo ve contento a Lisandro Aristimuño, y él no lo niega: “Lo que pasa es que soy un tipo feliz, me armo la vida que yo quiero. Elijo lo que soy, no me gusta algo y no lo hago porque soy muy frágil y hay cosas que me pegan mucho, entonces voy buscando caminos en donde me siento bien”. Y allá va Lisandro, transitando esos caminos que, por la distancia y por el tiempo, ya quedan bastante lejos de la Patagonia de sus canciones.

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UN RECITAL EN BUENOS AIRES, UNA GIRA POR ESPAÑA

No pasaron cinco meses de esa primera gira por España, que Lisandro Aristimuño estará volviendo, en octubre, a esa tierra para editar dos discos. “Fue hermosa la idea de estar en otro lugar y tocar canciones que hablan un poco sobre la naturaleza de la Patagonia, y estar por ejemplo en Madrid cantando eso. Había mucha gente argentina que estaba viviendo allá, mucha gente de la Patagonia, incluso, y fue algo así como: ‘¡Qué bueno, me trajiste dulce de leche!’”, rescata Aristimuño, que cuenta que lo saludaban como si lo conocieran de toda la vida. Pero antes de partir a Europa tiene un recital en La Trastienda, el 26 de agosto, y anuncia cambios en la banda y en el show. “Se incorporó una chelista, Leila, y estamos viendo la forma de reemplazar el bajo y la batería. Por ejemplo, Leila le pega al chelo para la percusión, tratamos de buscarle otra vuelta. Estamos haciendo nuestros temas adaptados a nuevas sonoridades”, adelanta Aristimuño.

Bueno, leí la revista Nº 1, esa que dejaba los dedos manchados (JA!), y me gustó mucho. No pude leerlas a todas pero de alguna forma hoy tengo éste número. La nota a Lisandro Aristimuño me llamó mucho la atención, al igual que el resto (por razones obvias no voy a dejar un comentario en cada una de ellas), estoy buscando material sobre él. Espero que sigan con la misma calidad en los temas y con esa sencillez que hace agradable leer la revista. Saludos!
mzwenger@hotmail.com

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