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LOS CAFRES


Por Gabriel Pérez

Luego de demostrar que hay vida para una banda de reggae más allá del ‘bo-io-ió’, Guillermo Bonetto, voz de Los Cafres, habla sobre el presente exitoso del grupo, se queja del falso misticismo y revela que tiene ganas de editar un disco solista.


Es un domingo soleado –the sun is shining / the weather is sweet- y Guillermo Bonetto juega mansamente con su perra. Su casa conurbana está despojada de toda parafernalia rastafari. La música sincopada que sale de su equipo es lo único que da algún indicio de que el anfitrión es el líder de una banda que hace casi 20 años que toca reggae roots. Su discurso no se pierde en laberintos canábicos: en el tiempo que transcurre la charla, no hará alabanzas a ningún Dios. No predicará a favor del vegetarianismo. No hablará de Babilonia. Y sólo hará una mención elíptica a la musa inspiradora.
En un rincón descansan una computadora, un tecladito y una guitarra. En ese estudio casero Bonetto graba constantemente. “Arranco con la guitarra acústica. Escribo todo el día, pero no sólo letras, sino descargues personales, como una especie de diario íntimo. Quizás me fumo uno y empiezo a grabar. Y cuando estoy por entrar al estudio con Los Cafres, me pongo a escuchar todo lo que registro acá, porque me olvido. Grabar es lo mejor, porque uno es público también, entonces cuando escuchás el demo podés darte cuenta si quedó bien. Pueden ser balbuceos, y si me gusta y vale la pena, me pongo a trabajar sobre esa idea. Las canciones son como unas plantitas, de repente una puede crecer de golpe y ya está, o hay que regarlas todos los días y esperar el momento indicado.”
Los Cafres acaban de editar una edición limitada de lujo, Luna Park, de un devedé más un cedé, con la actuación en ese estadio. El combo es un repaso por la historia del grupo. La diferencia con su anterior álbum en directo, Vivo a lo Cafre,15 años de reggae roots en Argentina, de 2003, es que justamente incluye las canciones del disco que los llevó a jugar en las primeras ligas del rock, ¿Quién da más?
Con temas como Si el amor se cae, de constante rotación en las radios, Bonetto descubrió que a veces el público quiere más de lo que él está dispuesto a dar. “La gente se cree que sos un disco, que te puede tener en su casa a su disposición y que siempre tenés tiempo libre. Se olvida de que sos una persona. El otro día en un show grande en una discoteca estaba firmando autógrafos y llegó un momento en el que tuve que decir basta, porque me tenía que ir a mi casa, a hacer mi vida. Y hubo mucha gente que lo entendió, y el que no lo supo comprender que se vaya a la mierda, porque si no le importa lo que le estoy explicando, no me importa que se enoje. Yo fui a tocar y di todo, siempre lo hago. No me guardo nada. Sé lo que doy. Si no doy más es porque no tengo más”, dice sin divismos. No es que le moleste el éxito, de hecho está orgulloso de que Los Cafres hayan abierto un camino para que hoy bandas como Nonpalidece puedan recorrer.
Lo que sí le fastidia es cuando el componente místico del reggae se convierte en una línea divisoria entre lo verdadero y lo falso. “En la religión rastafari pasa lo mismo que en otros cultos, como el católico. Hay gente que realmente cree, por ejemplo, que hay que ser célibe y lo es, y otros hipócritas que por las noches deben hacer de las suyas. Los rastas siguen el Antiguo Testamento, un libro lleno de anécdotas que ya está en desuso. Pero bueno, hay que entender el contexto: esto surge ante la necesidad de creer en algo digno, no nos olvidemos de que toda esa gente es descendiente de esclavos. Lo mires por donde lo mires, ellos quieren volver. En Jamaica la clase dominante es la blanca y son menos del 20 por ciento. Eso explica por qué el reggae es popular en toda Latinoamérica, porque la esclavitud nos une a todos. Pero yo lo tomo como una necesidad de redimirse espiritualmente ante la adversidad. Porque imaginate: son pobres, siguen siendo esclavos, están en una isla. De hecho, en Canadá, en donde viví unos años a fines de los ochentas, la mayoría de los criminales eran jamaiquinos, un poco porque los tildaban, otro porque era verdad. Es por eso que son radicales, yo los entiendo, pero que no me vengan a joder. Si están en la Argentina, que aprendan de mí. Cuando viene un jamaiquino y me empieza a pelotudear con sus costumbres, me dice ‘usteden se besan’. Sí, nos besamos en la mejilla los hombres, ¿qué problema hay? ¿De qué tenés miedo?”

ARTE POPULAR
Los Cafres, como la gran mayoría de las bandas de rock de la Argentina, trabajan para la productora PopArt, el gigante corporativo dueño de muchos de los pocos lugares habilitados para recitales, y organizador de grandes eventos, como los festivales de fin de año. Muchas bandas y solistas independientes rechazan el poderío de PopArt y por lo bajo la asocian a cierto periodista-empresario nefasto. Bonetto, en cambio, lo toma como algo natural, propio de las reglas de juego actuales. “A mi me beneficia porque estoy con ellos. Quizás si estuviera afuera estaría puteando. Aunque de hecho estuve afuera como 20 años (risas). Nosotros firmamos con DBN y ellos se asociaron. Y funciona bien porque DBN tiene un departamento de marketing inexistente, y nosotros somos un desastre en cuanto a la organización de la difusión del grupo. Entonces, lo que es débil en DBN, es fuerte en PopArt. A la vez DBN es la mayor distribuidora de discos del país. Es un equipo. Y nosotros somos un grupo muy rebelde, imaginate que teníamos que sacar un disco este año y ni lo grabamos. Entonces se juntan tres fuerzas que tiran cada una para su lado y generan un movimiento positivo. Nosotros, la música. No me vengan a romper las bolas con ese tema. No transamos nada. DBN siempre nos pedía hits, y nosotros hacíamos lo que creíamos que eran hits. Todos los años nos puteaban, hasta que este año nos dieron la razón. ‘¡No me escuchaban, loco!’, les dije a los de la compañía. Hacemos reggae. ‘Marquetinizanos como un grupo de reggae, no me pidan bo-io-ió’. ‘Dale, cantante un bo-io-ió’, me decían ellos. ‘¡No entendés, la gente nos sigue porque no hacemos eso!’ (risas). Es la eterna lucha. En un punto es hegemónica la forma en que PopArt encara el mercado, pero a la vez es muy flexible.”
El próximo disco de estudio de la banda, con fecha probable de edición en marzo de 2007, tendrá un sonido más simple, adelanta Bonetto. “Venimos -concluye- demeando desde noviembre del año pasado. Hay de todo, roots, ragga. Estamos tratando de sacar notas que estén de más. Y se nos hace difícil, porque somos muchos músicos y nos cuesta. Cuando uno recién empieza a tocar estás en una etapa barroca, orquestás todo, pero después te das cuenta de que la canción grabada es sólo una versión. Además siempre está la posibilidad de que el tema se arruine. Pero después de tantos años tenemos la experiencia para saber cuándo decir basta. El arte está en cómo combinar los instrumentos, no hay recetas. En el estudio generalmente tenemos un par de temas que quedan afuera, pero tratamos que no porque es una pérdida de tiempo, y se le resta lugar a otras canciones. Lo mejor es ir con una selección. Los compositores de la banda elegimos los mejores temas, y la verdad es que muchos están muy buenos, honestamente.”


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EL DISCO SOLISTA
“Hasta ahora nunca lo llevé a cabo, pero sé que lo voy a hacer. No porque se vayan a separar Los Cafres. Es una necesidad que tengo, e inclusive me gustaría hacer otra clase de música, como boleros, bossa nova. Seguramente lo grabaría con algunos de los chicos de la banda. Por estar en un grupo y ser un compositor prolífico, hay muchas canciones que no se graban porque no van con el concepto de la banda, o porque no podés poner tantos temas propios en un disco. Entonces te dan ganas, para no joder a nadie ni consultar mucho. En un grupo tenés que congeniar y respetar los gustos de todos. Lo bueno en Los Cafres es que somos varios los compositores. Pero bueno, como en todo proyecto colectivo hay diferencias. Yo por ser uno de los fundadores de la banda, por ser el más visible, también por personalidad, hago valer mi voz. Pero soy un líder natural, porque sé escuchar y aprovechar las ideas de los demás. Y no es que no tenga canciones: algunas son muy buenas. Me gusta colaborar, mi exposición es muy grande como para querer llevármela toda (risas). También me gusta ver brillar a mis amigos.”


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MARLEY + 10
Los Cafres se diferencian de la mayoría de las bandas de reggae argentinas actuales porque no rinden un excesivo culto hacia la figura que llevó el sonido hacia un lugar visible. Si bien grabaron una versión de Waiting in vain en el disco doble Vivo a lo Cafre, 15 años de reggae rotos en Argentina, Guillermo Bonetto rescata –y recomienda escuchar- otros artistas del género. “Cuando se pone el foco en Bob Marley son muchos los artistas que no son valorados. Marley tiene una carrera muy importante, muy prolífica, de muy buena calidad. Y obviamente está su escena, su valor, el hecho de que sea un poco blanco, por qué no. Toda esa situación generó una figura muy importante. Pero digamos, también hay que reconocer a los Skatalites, a Toots & the Maytals, de quienes se dice que fueron los creadores de la palabra reggae. Otros que son muy importantes son los Paragons, un trío con unos temas muy raros, o los Headstones. Me interesa mucho la historia del reggae, además esta música está en constante movimiento, se retroalimenta, incluso hace unos años volvió el roots, y se llama new roots. Por eso digo que hay todo un movimiento más allá de Bob Marley, y que lamentablemente mucha gente se lo pierde.”


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PEQUEÑO WIKIPEDIA ILUSTRADO
Se llama roots reggae (reggae de raíces) a una variedad de reggae propiamente rastafari. Es un tipo de música espiritual, en cuyas letras predomina la alabanza del Dios o Jah. Otros temas recurrentes en las letras son la pobreza y la resistencia a la opresión del gobierno.

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