SUPERSOPA

Por Matías Castañeda
Quién no recuerda este alimento que habría de exiliar al hambre allá por la crisis de 2001. Bipolar se preguntó qué era de la vida de la Súper Sopa, que tanto espacio ocupó en los medios. Y trajo buenas noticias: la planta de esta casa académica de Bernal produce 3,5 millones de raciones anuales y alimenta, en 179 comedores, a unas 13.500 personas por día. Además diversificó su producción con novedades como el guiso y el locro a precios irrisorios.
Es vergonzoso que un país como la Argentina, que produce alimentos para 330 millones de personas, tenga un 30 por ciento de sus ciudadanos con necesidades alimenticias insatisfechas. Esa frase en diciembre de 2001 pasó, de ser esgrimida por un par de analistas lúcidos, con habilidad para cruzar guarismos macro, a ser repetida con tono engolado por la señora que barría en la esquina. Quién no recuerda las asambleas, la amistad clase media-piqueteros, los programas periodísticos en la televisión abierta. Barbarita, con sus llantos de mucha hambre, se convirtió en la personificación de la tragedia de la desnutrición: el significante mortal de una crisis de representatividad y desesperanza.
También en esos días nació una superhéroe gastronómica creada por un grupo de ingenieros en alimentos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ): la Súper Sopa. Este alimento revolucionario, decían, ayudaría a combatir la desnutrición. Era sano, sin conservantes, de composición balanceada y con un costo bajísimo. Pero, pasado un lustro, ¿qué es de la vida de la Súper Sopa?
RETURNS
No sólo el proyecto alimenticio sigue en pie en la UNQ a pesar de la casi nula difusión: además han fortalecido y diversificado su producción en otros alimentos, siempre bajo la consigna de productos nutritivos y de costos irrisorios. Las nuevas vedettes son la sopa de zapallo, la de vegetales, el guiso y el autóctono locro, cuyas raciones fluctúan entre los 17 y los 25 centavos. Actualmente, la planta que la casa de estudios tiene en Bernal produce cerca de 3.500.000 raciones de alimento, que se distribuyen -a partir de padrinazgos- en 179 comedores de todo el país. La producción mensual de latas oscila entre las 2.500 y las 3.000.
Nelson Lauman es representante del Programa Nutricional Súper Sopa, tal su nombre académico, y cuenta que “la función de la planta es netamente académica, y en cuanto a lo que se produce, asistencial”. Más allá de lo que se brinda en materia de ayuda revela: “El 100 por ciento de los pasantes de Ingeniería en Alimentos que trabajaron en la planta están desempeñándose en empresas. En cuanto leen en los currículums que trabajaron la cadena de producción del programa, automáticamente toman a los alumnos”.
Para quienes quieran ejercer el padrinazgo de un comedor comprando latas de los productos está en funcionamiento un aceitado sistema bancario para facilitar la ayuda. Es posible tanto abonar en efectivo, como mediante cheque o depósito bancario. En el pago se afronta tanto el producto como el flete, en el programa se encargan de despachar el móvil hasta el lugar designado. El negocio da cero, no hay negocio, las mínimas ganancias de cada lata son invertidas en la producción de una nueva. “Se compra por intermedio de un padrino –agrega Lauman-, nosotros anotamos, según nos dicen, adónde estará destinada cada lata, para tener un control sobre los comedores, no porque nos interese qué se hace con el producto. Eso es cuestión de cada persona.” Puede ser una persona física, un colegio, una empresa, una ong; no hay que estar registrado impositivamente. “Actualmente tenemos alrededor de 50 padrinos. De las grandes empresas que figuran en la página –está desactualizada- sólo nos quedan 10. ¿Por qué? Pienso que al principio se acercaron por el auge, la novedad, cuando todo el mundo se entusiasmó con el programa.” Después decayó el interés mediático y, por ende, se abandonaron 1 de cada 5 padrinazgos empresariales.
HACEN SOPA
Respecto al rol del Gobierno Lauman dice que ahora no les interesa que participen, que jamás hubo un interés real por este proyecto. “Quizás sea –reflexiona- que haya quedado ligado a la gestión de Chiche Duhalde, ella fue una de las primeras en interesarse en la idea, después se desvinculó, pero de alguna manera, a lo mejor, quedamos ligados.” De todas maneras, en los datos fríos, resulta enigmática la falta de interés estatal en prosperar en esta idea. Poner una planta como la de Bernal en funcionamiento, con el recurso humano incluido, sale 1.050.000 pesos. El programa además pone a disposición de quien quiera toda su experiencia, ofrecen los costos y su cartera de clientes para que otros Bernales surjan en nuestro país (y en el extranjero). Con el 0,001 del presupuesto nacional se puede edificar una planta que produciría un plato diario para 13.500 personas. En resumen, con sólo el 1 por ciento del presupuesto se pueden fabricar las 867 plantas necesarias para darle un plato diario de Súper Sopa (o sus derivados) al 30 por ciento de la población. Y la inversión queda, es decir que el próximo ejercicio sólo se contaría con los costos operativos y de materia prima.
VALOR CALÓRICO
“A pesar de todo nuestra producción está en aumento, tenemos una mayor cantidad de comedores, gracias a los padrinazgos de la gente que asiste. Incluso estamos empezando a exportar a países como Angola y Mozambique, a partir de una red de iglesias católicas”, se enorgullece Lauman. El saldo es positivo en términos académicos y de asistencia alimenticia. Consultado sobre qué le gustaría agregar, dice que más allá de la ayuda económica “es importante tomar conciencia de que no sólo existen necesidades alimenticias. Recorriendo los comedores uno se da cuenta que hay necesidades de chapas, de aberturas, hasta de escombros, a pesar de lo extraño que suene. Existe una mentalidad de ya hice, ya colaboré, lo que no está mal, pero muchas veces es insuficiente”.
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La planta no sólo puede producir variedades de sopa, sino también cualquier variedad de alimento enlatado.
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Para depósito bancario, existe la cuenta 009-5589/5 en el Banco Río, cuyo CBU es 07200090-20000000558954. Para informes, consultar al 011-43657100 (166).
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